Cómo ejercitar y mantener la mente activa en la tercera edad

La tercera edad es una etapa donde es fundamental cuidar los hábitos que nos permiten mantener la mente activa y sana.

A pesar de que muchas personas pueden enfrentarse a algunos desafíos cognitivos, es posible mantener la mente activa y prevenir el deterioro cognitivo con los ejercicios y rutinas adecuados.

Vamos a ver en detalle varias formas de ejercitar y mantener la mente activa en la tercera edad, enfocándonos en las actividades y hábitos que pueden contribuir a una vida mentalmente estimulante y enriquecedora.

Realizar actividades que desafíen el cerebro

Persona mayor jugando ajedrez

No debemos tener miedo a ejercitar nuestro cerebro y someterle a actividades que supongan un reto.

Hay gran cantidad de juegos que pueden estimular la mente y conseguir que ejercitemos el cerebro:

  • Juegos de mesa: ajedrez, dominó, parchís.
  • Crucigramas, sudokus y rompecabezas.
  • Escribir textos

Se ha demostrado que los juegos de mesa y ejercicios mentales pueden mejorar la función cognitiva y la memoria.

Requieren estrategia, planificación y toma de decisiones, trabajando varias áreas del cerebro ayudándolo a mantenerlo activo.

Por otro lado, crucigramas y rompecabezas favorecen el pensamiento lateral y el vocabulario, consiguiendo desarrollar el razonamiento lógico y las habilidades visuales.

Escribir textos es otra gran idea cuando estamos en solitario, aunque siempre que sea posible, estos juegos colectivos favorecen socializar y mantener relaciones positivas con amigos y familiares.

Aprender cosas nuevas

¿Qué mejor manera de mantener la mente activa que aprendiendo cosas nuevas?

El aprendizaje continuo es una de las claves para cuidar la mente y desarrollar la creatividad, pues esto nunca cambia.

Aprender nuevas cosas estimula el cerebro y permite crear conexiones neuronales.

Puedes aprender sobre lo que más te guste o un nuevo idioma, nunca es tarde.

Estudios científicos han demostrado que el aprendizaje de un idioma es capaz de mejorar la atención y memoria de trabajo.

El mundo está lleno de personas que hablan miles de idiomas y puedes encontrarlos en cualquier parte del mundo.

Incluso puedes enseñar a tus nietos e hijos este idioma mientras compartís un rato en familia.

Si esto no te convence, aún tenemos muchas formas de aprendizaje que pueden gustarte.

Por ejemplo, tocar un instrumento sencillo, cocinar o practicar manualidades puede ser más gratificante y hacer que además lo disfrutes.

Mantenerse socialmente activo

A nadie nos gusta estar solos y aislarnos.

El aislamiento social tiene un impacto negativo en la salud mental de las personas mayores.

Debemos fomentar que todos participen en actividades sociales como clubes de lectura, grupos de caminatas, clases de baile o voluntariados.

El contacto regular con las personas ayuda a mantener la mente en forma, pues implica recordar nombres y detalles de las conversaciones.

Aunque lo fundamental es contribuir todo lo posible al bienestar emocional y la satisfacción de la persona.

Acercar la tecnología a la tercera edad puede ser bueno para estar más cerca de los seres queridos y mantener el contacto con familiares y amigos lejanos.

Hacer ejercicio regularmente

Personas mayores haciendo ejercicio

¿Has sido una persona deportista todo tu vida?

¿O nunca has hecho ejercicio?

No importa, el ejercicio siempre es bien recibido por el cuerpo, aunque por supuesto sin riesgos ni excesos.

El ejercicio contribuye tanto a la salud física como mental, pues nos hace más felices.

Así, el deporte aumenta el flujo sanguíneo del cerebro, promoviendo la comunicación neuronal.

Hay muchas opciones de deporte, aunque sin duda algo que nunca falla es caminar o pasear.

Dar un paseo es una forma accesible y muy beneficiosa para cualquier persona mayor.

Requiere poco equipo, se puede hacer al aire libre y no hay exigencias ni límites de condición física.

Caminar siempre será la mejor opción para tomar aire y reducir el estrés.

Si en tu ciudad hay más actividades como yoga o Taichí, ¡no temas y da el paso para apuntarte!

Estos deportes exigen concentración y son capaces de desarrollar flexibilidad y equilibrio, haciendo que mente y cuerpo se integren.

Mantener una dieta saludable

Hacer ejercicio es genial, pero no hay que dejar de lado la alimentación.

¿Cómo mantener la mente activa en la tercera edad cuidando la alimentación?

Una dieta saludable es fundamental para el bienestar general de la tercera edad.

En la variedad está la clave: alimentos ricos en antioxidantes, vitaminas y minerales pueden hacer que el cerebro luche contra el daño oxidativo, el envejecimiento y la inflamación.

Además de limitar el consumo de grasas saturadas y azúcares refinados, pues dañan la salud cardiovascular, hay que poner mucha importancia en el agua que consumimos.

Por otra parte, alimentos como frutas y verduras, frutos secos y granos enteros, pescados ricos en omega-3 y carnes magras, nos van a permitir respaldar nuestra salud cerebral gracias a sus nutrientes.

Descansar lo suficiente

¿Un día agotador?

No hay que quitarse horas de descanso sin motivo.

Tan importante es mantenerse activo como dedicar suficiente tiempo a descansar.

Tu mente te agradecerá que le des un buen descanso.

Durante el sueño, el cerebro procesa información, consolida recuerdos y hace que estemos más activos durante el día.

Los adultos mayores deben cuidar su rutina y respetar los horarios de sueño.

Para ello, cuida el ambiente que permita propiciar un descanso adecuado y evitar ruidos o dispositivos electrónicos cerca.

Según tu estilo de vida, puedes tomarte siestas cortas si encajan mejor con tu forma de vivir.

Aunque si están cerca de la hora de dormir, no debemos echarnos siestas demasiado largas que interfieran con el sueño nocturno.

Leer y escribir

Persona mayor leyendo un libro

La lectura y la escritura, desde hace miles de años han formado parte de nuestras vidas.

Y a día de hoy, permiten fomentar la creatividad y exigen a nuestra mente estar activa.

Todo ello, mientras leemos nuestros libros, revistas y periódicos favoritos.

Mientras disfrutamos leyendo, también aprendemos y estimulamos la imaginación sumergiéndonos en historias.

Por su parte, la escritura se presenta de varias formas: escribiendo un diario, relatando pequeños cuentos, escribiendo cartas para enviarlas o incluso llegando a lanzar nuestro propio libro o novela.

Estas dos en conjunto, van a conseguir que nuestra comunicación nunca deje de progresar y nuestros pensamientos sean más claros.

Además, son actividades individuales (aunque luego podemos compartir ideas y mostrar nuestros progresos) que pueden hacerse durante cualquier momento del día.

Pero si eres más de estar todo el día con amigos, siempre encontrarás clubes de lectura y talleres de escritura que supongan una experiencia enriquecedora para ti.

Consultar a un médico si hay cambios significativos en la memoria o la función cognitiva

En cualquier caso, si ves que tú o algún ser cercano presenta dificultades para memorizar y desorientaciones frecuentes, no dudes y asiste a tu médico para detectar cualquier tipo de problema.

Hay que hacer un diagnóstico temprano de cualquier incidencia que afecte a la memoria para evitar que vaya a peor.

A veces con estos ejercicios y hábitos no es suficiente, se requieren tratamientos y recomendaciones de profesionales adaptadas a cada persona mayor.

No te quedes con el miedo y acude a tu médico si tienes cualquier preocupación relacionada con problemas de memoria.

Conclusión

Para terminar, hemos visto la enorme importancia que tiene ejercitar y mantener la mente activa en la tercera edad para la salud y desarrollo de la memoria.

Realizar actividades que desafíen al cerebro, aprender cosas nuevas, relacionarse con los demás, hacer deporte, cuidar la dieta, descansar lo suficiente y leer o escribir son los mejores hábitos que pueden prevenir la pérdida de memoria y mantener tu menta activa.

La tercera edad es única y cada persona es diferente, por lo que siempre debemos priorizar las actividades que mejor se adapten a tus gustos y capacidades.

Las personas mayores pueden disfrutar de una vida plena y activa siempre que tomen medidas y pongan de su parte para enfrentar los desafíos de la vida con confianza y alegría.

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