La soledad en las personas mayores es una realidad cada vez más frecuente y uno de los factores que más influyen en su salud emocional, cognitiva e incluso física. El paso del tiempo, los cambios sociales, familiares y personales, influyen en que el círculo de relaciones con la persona mayor se reduzcan, y en consecuencia, aparezca la soledad no deseada.

¿Cómo afecta la soledad en las personas mayores?
Como hemos comentado, la soledad en las personas mayores influye también en la salud física y mental. Un estudio de la Universidad de Ámsterdam realizado con personas mayores de entre 60 y 93 años (Schutter et al., 2017) analizó la relación entre la soledad y los niveles de cortisol, que es la hormona del estrés, mostrando que la soledad afecta a su patrón natural de liberación. Esta hormona aumenta la presión arterial, los indicios de depresión y causan insomnio.
Cuando una persona mayor tiene pocas oportunidades para conversar es más probable que aparezcan enfermedades neurodegenerativas como el Alzheimer, Parkinson o Demencia Senil. También altera el sistema endocrino e inmunológico, que se traduce en enfermedades cardiovasculares.
En Trinidad Montes Orientales ayudamos a nuestros mayores a que no se sientan solos, y realizamos actividades para mantener la memoria activa, además de combinarlas con actividades físicas en grupo para combatir el sentimiento de soledad.
Tipos de soledad en la vejez
No todas las personas mayores sienten la soledad de la misma forma. Cada historia, vínculo o pérdida influye en cómo se vive. Por eso, es importante entender que no existe una única soledad. Las más habituales son:
- Soledad emocional: es la sensación de no tener a alguien con quien compartir sentimientos, preocupaciones o momentos importantes. Puede aparecer tras la pérdida de la pareja, de amistades de toda la vida, o cuando la familia está presente, pero la comunicación o el afecto son escasos.
- Soledad social: se da cuando una persona tiene dificultad para relacionarse con otras o participar en actividades. No necesariamente falta, cariño, pero sí contacto social.
- Soledad existencial: Aparece cuando la persona siente que ha perdido su propósito, identidad o rol social. Suele surgir tras grandes cambios como la jubilación, la marcha de los hijos o la pérdida de funciones físicas o cognitivas.

Causas de la soledad en los ancianos
La soledad en las personas mayores a veces aparecen de forma lenta y silenciosa, y otras veces se presentan tras un acontecimiento concreto que lo cambia todo. Comprenderlas es clave para poder actuar y prevenir que la soledad se convierta en algo prolongado o doloroso. Las causas más frecuentes son:
- Pérdidas de seres queridos: con el paso del tiempo es habitual que la persona mayor experimente la pérdida de su pareja, familiares o amistades cercanas. Estas ausencias pueden despertar miedo, inseguridad o pensamientos relacionados con el paso del tiempo (como cronofobia, que es el temor a que la vida avance y llegue a su fin). Esto puede aumentar la vulnerabilidad del mayor y la soledad emocional.
- Aislamiento físico: a medida que la movilidad se reduce o aparecen problemas de salud, algunas personas mayores pueden sentirse menos seguras para salir solas, coger transporte o desplazarse a lugares que antes formaban parte de su rutina. Esto puede llevarlas poco a poco a quedarse más tiempo en casa y tener menos oportunidades de relacionarse.
Soluciones para combatir la soledad en la vejez
- Fomentar la socialización: la interacción social es clave para mantener la mente activa y sentirse parte de un entorno. Si quieres profundizar en ello, puedes consultar este artículo sobre la importancia de la socialización en la tercera edad.
- Tener rutinas: mantener horarios, pequeños objetivos diarios o actividades que generen ilusión ayuda a mejorar el bienestar emocional. Por ejemplo, cuidar una planta, escribir un diario, cocinar cada día…
- Videollamadas con familiares o amigos: la calidad de la conversación es tan importante como la frecuencia.
- Contar con servicios especializados que ofrezcan acompañamiento: por ejemplo, los servicios de centro de día ayudan a sentir compañía y estímulo diario.